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Presidentes quetzaltecos

Manuel Lisandro Barillas

Nació en Quetzaltenango el 17 de enero de 1845. Asumió el poder el 6 de abril de 1885, días después de la muerte de Justo Rufino Barrios.

Barillas aprovechó la conmoción del pueblo guatemalteco, ya que durante el entierro de Justo Rufino Barrios se dirigió al Ministro de de la Defensa, Martín Barrundia, a quien le dijo que iba a tomar posesión de la Presidencia por mandato de ley.

Luego de la muerte de Justo Rufino Barrios restableció la paz en Centro America e intentó reunir a los países del istmo por la vía diplomática.

Fue alcalde de la ciudad de Quetzaltenango.

Se asiló en México en 1892, tras dejar la Presidencia. Murió asesinado en la capital de ese país por un quetzalteco que fue pagado y a quien ayudó pues le había dicho que había huído ebrio a la situación política en Guatemala.

 

Manuel Estrada Cabrera

Nació en Quetzaltenango el 21 de noviembre de 1857. Llegó al poder luego del magnicidio de José María Reyna Barrios, el 9 de febrero de 1898. Tomó posesión de la silla presidencial debido a que era ministro de Gobernación. Dentro de sus obras se recuerda la conclusión del tren interoceánico, la construcción de los templos Minerva, para exaltar a la juventud estudiosa; creó la primera universidad para obreros, afrontó los desastres ocurridos por los terremotos de 1902, que afectó principalmente a Quetzaltenango, los movimiento telúricos de 1913 y 1917. Su forma de gobernar provocó que sufriera varios atentados.

Fue señalado por su secretario José Letona de tener problemas mentales, por lo que la asamblea general emitió el decreto 1022, el 8 de abril de 1920, en el cual se le declaraba en estado de Interdicción, a causa de eso fue hecho prisionero. Falleció el 24 de septiembre de 1924.

 

Jacobo Arbenz Guzmán

Nació el 14 de septiembre de 1913 en la ciudad de Quetzaltenango. Asumió el poder el 15 de marzo de 1851. Fue uno de los miembros principales de la histórica Revolución de 1944. Su gobierno fue conocido como el segundo Gobierno de la Revolución. Se le recuerda por echar a andar grandes proyectos, construyó la carretera al Atlántico, impulsó la ley de la Reforma Agraria, proyectó la construcción de la Hidroeléctrica Jurún Marinalá.

Su lucha contra los monopolios norteamericanos de la United Fruit Company, IRCA, y la Bond Share le costaron su derrocamiento luego de la traición al país de Carlos Castillo Armas, quien invadió Guatemala desde Honduras, el 27 de junio de 1954, con el apoyo de la CIA. Arbenz se asiló en México, donde murió, y sus restos fueron repatriados para ser enterrados en la capital.